Air Canada ha decidido apretar el botón de pausa en sus vuelos a Cuba, y no es por un capricho tropical. La isla está más seca que un chiste malo, enfrentando una escasez de combustible que la tiene al borde de un apagón total, cortesía del estrangulamiento energético made in USA.
En un comunicado, la aerolínea anunció que hará vuelos fantasma en los próximos días, sin pasajeros nuevos, solo para rescatar a unos 3,000 viajeros varados y devolverlos a casa. Las autoridades cubanas avisaron que, desde la medianoche de este lunes, el suministro de combustible se corta por un mes. ¿Vuelos de larga distancia? Ahora toca hacer escalas para reabastecerse, como si fuera una road trip con un tanque en reserva.
Cuba, con sus 9.6 millones de habitantes, está en una situación más frágil que un castillo de naipes en un huracán. El flujo de petróleo venezolano se secó tras la caída de Nicolás Maduro el 3 de enero, gracias a una incursión estadounidense. Y por si fuera poco, Donald Trump anda jugando al sheriff del petróleo, amenazando con aranceles a cualquier país que se atreva a echarle una mano a La Habana con un bidón de gasolina.
Así que, mientras los turistas quedan atrapados en un limbo caribeño, Cuba lucha por no quedarse a oscuras del todo. ¿Lograrán encontrar un tanque salvador o seguirán pedaleando en bicicleta como en los 90? Esto está más complicado que encontrar Wi-Fi gratis en una playa cubana.


