Tras meses de mutis, Andrés Manuel López Obrador reapareció en redes el 15 de marzo con una petición que levantó cejas: pidió donativos para Cuba a través de una cuenta de Banorte a nombre de Humanidad con América Latina, una asociación civil de “ciudadanos, escritores y periodistas”. Lo que omitió es que esta agrupación tenía solo 24 días de vida y un apellido muy cercano a su historia detrás.
Ese apellido es Pellicer, como Carlos Pellicer López, nacido en 1948 en la CDMX, narrador y artista plástico egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Desde 1977, custodia el legado de su tío, el poeta tabasqueño Carlos Pellicer Cámara, considerado el más grande de México y fundador de los museos de Frida Kahlo y Diego Rivera. Pero la conexión va más allá: según BBC, Pellicer Cámara fue mentor de un joven AMLO en los setenta, moldeando su camino político. López Obrador mismo se ha declarado “pelliceriano” en su libro “La mafia nos robó la presidencia”, admitiendo una relación “muy estrecha y definitoria”.
El gobierno de Claudia Sheinbaum no esconde su apoyo a Cuba. En la cumbre del CELAC, Juan Ramón de la Fuente reafirmó la ayuda humanitaria, respaldada por la presidenta. Prueba de ello son las más de 1,190 toneladas de alimentos, medicinas e insumos enviados desde Veracruz el 28 de febrero. Sin embargo, la polémica surge con esta asociación “ciudadana” de registro exprés, ligada al círculo íntimo de AMLO.
¿Iniciativa independiente o favor personal con disfraz de altruismo? Esto huele más sospechoso que un café sin azúcar en plena mañanera. El apellido Pellicer en el SAT no pasa desapercibido, y la duda queda flotando como un verso sin rima.


