¡Agárrense los sombreros! Millones de archivos sobre Jeffrey Epstein, el infame delincuente sexual fallecido, han destapado lo que parece una organización criminal global digna de una película de espías de bajo presupuesto. Un panel de expertos de la ONU, designado por el Consejo de Derechos Humanos, asegura que los crímenes revelados por el Departamento de Justicia de EE. UU. alcanzan el nivel de «crímenes contra la humanidad». Sí, así de turbio.
Estos documentos pintan un cuadro de horror con pinceladas de supremacía, racismo, corrupción y una misoginia que haría sonrojar al villano más caricaturesco. Los expertos dicen que la deshumanización de mujeres y niñas fue tan sistemática y transnacional que parece sacada de un guion distópico. Exigen una investigación independiente y exhaustiva para entender cómo este circo macabro operó tanto tiempo sin que nadie apretara el freno de emergencia.
Más de 1,200 víctimas han sido identificadas en los expedientes, y los expertos de la ONU están preocupados porque la publicación de datos sensibles las está dejando expuestas como en un reality show sin consentimiento. Las sobrevivientes, dicen, se sienten retraumatizadas por un proceso que parece más una trampa mental que justicia. Mientras, el Departamento de Justicia guarda silencio, tal vez esperando que todo esto se olvide como un mal meme.
Los archivos también muestran las conexiones de Epstein con peces gordos de la política, finanzas y academia, antes y después de su condena en 2008 por prostitución y captación de menores. Su muerte en 2019, declarada suicidio, sigue oliendo a misterio. ¿Red criminal global o conspiración de telenovela? Esto da más vueltas que un ventilador en verano.


