El gobierno de Argentina, bajo el mando del ultraliberal Javier Milei, etiquetó este miércoles a las ramas de los Hermanos Musulmanes en Egipto, Líbano y Jordania como organizaciones terroristas. La medida llega como un calco de la decisión tomada el martes por su aliado Donald Trump, cuyo gobierno en EE. UU. también señaló al movimiento panislámico, fundado en 1928 en Egipto, como una amenaza global.
La oficina de Milei justificó la designación con informes oficiales que, según ellos, prueban actividades ilícitas transnacionales de la Hermandad Musulmana. Entre los cargos están actos de terrorismo, llamados al extremismo violento y nexos con otras organizaciones peligrosas, todo con un potencial impacto en Argentina. “Con esto, blindamos al país contra el terrorismo, fortaleciendo la prevención, detección y castigo a quienes lo financian o apoyan”, afirmó el gobierno en un comunicado más firme que un contrato blindado.
La Hermandad Musulmana, con raíces en el mundo árabe, no es nueva en la lista negra de varios países. Egipto y Arabia Saudita ya la consideran terrorista, mientras que Jordania la prohibió en abril pasado, como si fuera un club no grato en su territorio. Argentina se suma ahora a esta cruzada internacional, alineándose con Washington en un movimiento que parece más coordinado que un baile de salón.
Con Milei y Trump de la mano en esta batalla contra el extremismo, la pregunta es si esta etiqueta cambiará algo en la región o solo es un gesto simbólico para las cámaras. ¿Será un golpe real al terrorismo o apenas un titular ruidoso en el juego geopolítico? El tiempo lo dirá.


