
¡Caos en Washington! Dos miembros de la Guardia Nacional fueron atacados a tiros este miércoles a solo unas calles de la Casa Blanca, quedando gravemente heridos. El gobierno lo calificó como una “situación trágica”, mientras el presidente Donald Trump no se quedó callado ante el desmadre.
La secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, pidió oraciones por los guardias heridos, mientras la portavoz Karoline Leavitt confirmó que Trump está al tanto de todo. El propio presidente aseguró que los militares están en estado crítico y no dudó en despotricar en Truth Social. Llamó al atacante un “animal” y prometió que pagará un “muy alto precio”, además de revelar que el sospechoso también resultó herido. Suena a que Trump está listo para sacar el martillo de la justicia.
La policía arrestó al presunto culpable, mientras helicópteros sobrevolaban la zona como en una película de acción. Periodistas vieron a un militar evacuado en camilla, y los servicios de emergencia atendieron a tres víctimas de disparos. Angela Perry, una agente de seguridad que estaba cerca con sus hijos, relató el pánico: escuchó varios disparos y vio a guardias corriendo con armas hacia el metro. La escena parecía un videojuego, pero sin botón de reinicio.
Desde agosto, Trump ha desplegado a la Guardia Nacional en Washington, con 2,175 militares a mediados de noviembre, a pesar de las protestas de las autoridades locales demócratas. También los envió a Los Ángeles y Memphis, argumentando que combaten la delincuencia y apoyan a ICE. ¿Resultado? Una capital cerrada, policías por doquier y un presidente furioso. Esto está más tenso que un reality show en su gran final.

