Si creías que el tráfico en Zapopan era lo peor que podía pasar, piénsalo de nuevo. El 29 de diciembre, la colonia Santa Eduwiges, en los límites con Guadalajara, se transformó en el escenario de una balacera digna de Hollywood, donde más de 30 sicarios atacaron al comerciante Alberto Prieto Valencia, alias El Prieto o Don Beto, con todo y un Lamborghini Urus anaranjado como estrella del caos.
Las autoridades de Jalisco confirmaron a Infobae México que el ataque involucró siete vehículos y dejó un saldo trágico: tres fallecidos, incluida una menor de 16 años, y cuatro escoltas heridos. Videos en redes sociales muestran a los agresores, armados hasta los dientes con rifles y chalecos antibalas, bajando de camionetas pick-up como si fueran extras de una película de Rápido y Furioso, disparando sin parar mientras se escondían detrás de un pobre auto blanco que no pidió ser escudo.
La Fiscalía de Jalisco sigue analizando las imágenes del C5 y los indicios de la escena, con una línea de investigación que apunta a la delincuencia organizada. En una reunión de la Mesa de Seguridad del Estado, con los tres niveles de gobierno presentes en la Quinta Región Militar, se acordaron operativos conjuntos con el Ejército, la Guardia Nacional y policías locales para dar con los responsables. Porque, claro, nada dice «seguridad» como un Lamborghini de 5 millones de dólares convertido en diana.
Y mientras los vecinos aún se recuperan del susto, el móvil del ataque sigue en el aire. ¿Venganza, ajuste de cuentas o simplemente un mal día para presumir auto de lujo? Esto está más enredado que un culebrón de mediodía, pero una cosa es segura: en Zapopan, hasta el drama viene con caballos de fuerza.


