¡Esto está más caliente que un chile en salsa! Joe Biden, el expresidente demócrata, salió este martes a lanzar dardos por redes sociales, condenando la violencia de agentes federales que convirtieron las calles de Mineápolis en un set de película de acción. Dos activistas, Renee Good el 7 de enero y Alex Pretti el sábado pasado, fueron abatidos por disparos durante protestas contra la policía de inmigración. Biden, con tono de abuelo indignado, escribió que esto “traiciona nuestros valores más fundamentales” y que “no somos una nación que abate a sus ciudadanos en la calle”.
En Mineápolis, ciudad santuario para inmigrantes indocumentados, los agentes federales del ICE son como rockstars no deseados: seguidos, filmados y hostigados por activistas mientras la policía local se hace la vista gorda. El gobernador de Minnesota y el alcalde, ambos demócratas, están que truenan contra este despliegue federal, incluso llevándolo a los tribunales. Pero Donald Trump, con su cruzada antiinmigración como bandera, parece disfrutar del caos como si fuera un reality show.
Biden exige investigaciones “completas, imparciales y transparentes” sobre las muertes, mientras Trump le echa la culpa de haber abierto las puertas a millones de inmigrantes sin papeles durante su mandato (2021-2025). Según el Pew Center, más de un millón de personas de América Latina entraron al país anualmente en ese periodo, legal o no. La oposición demócrata critica el uso excesivo de fuerza, pero Trump sigue tocando su trompeta de “ley y orden”.
¿Investigaciones justas o más balas perdidas? Esto parece un duelo del Viejo Oeste, pero con tuits y redadas en lugar de revólveres. Mineápolis sigue siendo el campo de batalla, y nosotros solo esperamos el próximo episodio de esta serie sin fin.


