
¡Alerta en Bolivia, donde llenar el tanque es más difícil que encontrar Wi-Fi en el desierto! El Congreso aprobó la madrugada de este viernes una ley que permite, por tres meses, la importación de combustibles por privados para calmar la escasez. Imaginen las estaciones de servicio: filas tan largas que parecen audiciones para un reality de paciencia extrema.
Antes, la estatal YPFB manejaba todo, comprando a precio internacional y vendiendo subsidiado, pero el gobierno de Luis Arce, que se despide el 8 de noviembre, se quedó sin dólares más rápido que un influencer sin likes. Sin billetes verdes, el abastecimiento es un caos. La Cámara de Diputados explicó que esta medida excepcional deja que operadores privados traigan diésel, gasolina y GLP bajo supervisión estatal, sin impuestos, pero a precio de mercado si el gobierno no cubre la demanda. Traducción: prepárense para pagar como si fuera gasolina de unicornio.
Stello Cochamanidis, del Comité Cívico Pro Santa Cruz, dijo en Unitel que las filas bloquean hasta las calles. “No hay campo, la gente vive en la cola”, aseguró, probablemente mientras pedía un café para sobrevivir la espera. Mientras tanto, Bolivia sufre una crisis económica brutal, con una inflación del 23% en septiembre y el Banco Mundial proyectando una contracción hasta 2027. El presidente electo, Rodrigo Paz, ya avisó que cortará más de la mitad de los subsidios en 2025, aunque promete precios congelados para el transporte público.
Así que, bolivianos, agarren su termo y paciencia, porque esto parece un episodio de “Supervivencia: Edición Gasolinera”. ¿Llegará la calma o seguiremos viendo colas dignas de un concierto de reguetón? ¡Que no falte el humor ni el mate!

