¡Agárrense, que en Bolivia la gasolina está más tóxica que un chisme de vecindario! Más de 10,000 propietarios de vehículos, con motores hechos papilla por combustible de mala calidad, han exigido compensaciones al gobierno, que importa y distribuye el carburante a través de la estatal YPFB. Así lo confirmó este miércoles Yussef Akly, presidente de la compañía, en rueda de prensa.
El nuevo presidente centroderechista, Rodrigo Paz, asumió en noviembre prometiendo acabar con la crisis de desabastecimiento que dejó a los bolivianos haciendo colas más largas que fila para un concierto gratis. Durante 20 años, los gobiernos socialistas de Evo Morales y Luis Arce subsidiaron el combustible, pero agotaron las reservas en dólares y complicaron las importaciones. Paz eliminó los subsidios en diciembre, y aunque las colas desaparecieron, ahora los conductores temen que llenar el tanque sea como jugar a la ruleta rusa con sus motores.
Akly reveló que 10,874 personas ya iniciaron reclamos por daños. El Ministerio de Energía admitió que tanques de almacenamiento, oxidados por falta de uso, contaminaron el combustible al reactivarse. Paz calificó la inacción de funcionarios de la gestión anterior como “sabotaje” y ordenó en febrero militarizar 16 plantas de YPFB, aunque no se sabe si la vigilancia sigue. Akly aseguró que el problema fue “coyuntural” y afectó solo algunos lotes importados de Argentina, Chile y Paraguay, y que hay investigaciones en curso, sin dar nombres.
Mientras tanto, una línea telefónica recoge quejas, y las compensaciones arrancan esta semana. ¿Será suficiente para calmar a los conductores o seguirán con el motor en la garganta? Esto está más enredado que un cable de audífonos en el bolsillo.


