¡Agárrense, que el drama del transporte en la CDMX sube a las alturas! La Línea 6 del Cablebús, un proyecto de Clara Brugada para conectar Milpa Alta con Tláhuac, tiene a los vecinos más divididos que un pastel en una fiesta. Aunque a finales de 2025 una consulta mostró apoyo popular, no todos están listos para volar sobre los cables.
Este 7 de enero de 2026, pobladores de San Antonio Tecómitl y San Pedro Atocpan aprovecharon un evento en Paseo de la Reforma, con Claudia Sheinbaum y Brugada presentes, para manifestarse contra la obra. Gritaron más fuerte que un vendedor de tamales en hora pico, exigiendo ser escuchados. Sheinbaum, desde Palacio Nacional, llamó al diálogo y al respeto por “la voluntad popular”, insistiendo en que la democracia es cosa de mayorías. “No se trata de reprimir, sino de hablar”, dijo, como si estuviera mediando una pelea de vecinos por el ruido.
La Línea 6 promete ser un salvavidas para el sur de la CDMX, con 12.4 kilómetros de recorrido y siete estaciones entre Milpa Alta y Tláhuac. Reducirá trayectos a solo 35 minutos y conectará con la Línea 12 del Metro y la ruta 7 del Trolebús. Brugada, junto a Héctor Ulises García Nieto de la Secretaría de Movilidad y la alcaldesa Berenice Hernández Calderón, celebraron avances en Tláhuac durante la jornada “Casa por Casa”, pintando un futuro de movilidad más ligero que un globo aerostático.
Pero, ¿volará este proyecto o se quedará enredado en protestas? Entre cables y gritos, el sur de la capital parece un circo a punto de despegar. Que no se caiga el telón antes de tiempo.


