El 22 de febrero de 2026, un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, marcó el fin de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Abatido durante un enfrentamiento mientras era trasladado a la Ciudad de México, su muerte, confirmada a las 10:30 horas por traumatismos torácicos y abdominales, dejó al cártel tambaleándose. Junto a él cayeron Rubén Guerrero Valadez, “El R1”, y Hugo César Macías Ureña, “El Tuli”, dos operadores clave, en una cabaña de montaña que reveló detalles de sus últimos días: medicamentos para insuficiencia renal, un altar con el Salmo 91 y hasta documentos contables.
La ofensiva no paró ahí. Capturaron a Isaac Moreno Romero, “El Hacha”, en Tlaxcala, con drogas y una granada, y a “El Salsas” en Colima, cerebro financiero del cártel. Además, 11 policías de Ecuandureo, Michoacán, incluido el director de Seguridad, fueron detenidos por operar para el CJNG, usando patrullas oficiales y alertando a la organización vía chats. Ninguno tenía control de confianza, y la Guardia Civil tomó el municipio.
Un hallazgo bomba fue la “narconómina”, registros financieros encontrados en la cabaña de “El Mencho” que destapan redes de corrupción y lavado de dinero, clave para desmantelar la estructura económica del cártel. Mientras, su funeral bajo resguardo militar mostró coronas anónimas y una con siglas del CJNG en forma de gallo.
Omar García Harfuch reveló que hay cuatro posibles sucesores, aunque sin nombres por investigaciones abiertas. Expertos advierten de reacomodos y violencia. ¿El fin del CJNG? Más bien parece el inicio de un nuevo round sangriento.


