La detención de César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias El Botox, líder de Los Blancos de Troya, destapó la cloaca de extorsión que asfixia al sector limonero y agrícola en Michoacán. Este capo tenía a productores más exprimidos que un cítrico en juguera, pero su caída deja un vacío que otros criminales querrán llenar con la misma sutileza de un martillo en una piñata.
Un reporte de septiembre de 2024, elaborado bajo el mando de Claudia Sheinbaum, ya señalaba la extorsión como el dolor de cabeza número uno en Michoacán. Según el documento “Estrategia de Seguridad de los Primeros 100 Días”, toda la cadena del limón, desde la siembra hasta el transporte, está bajo el yugo del crimen en municipios como Buenavista, Apatzingán y Tepalcatepec. La violencia ha sido tal que empacadoras han parado labores tras asesinatos como el de José Luis Aguiñaga Escalera en 2024 y Bernardo Bravo en 2025.
Aunque El Botox ya no inyectará miedo, las autoridades tienen en la mira a diez líderes criminales más. Entre ellos están Heladio Cisneros Flores “La Sirena” de Los Viagras en La Ruana, Juan José Farías Álvarez “El Abuelo Farías” del Cártel de Tepalcatepec con recompensa de 10 millones de dólares por EE. UU., y Nicolás Sierra Santana “El Gordo”, líder máximo de Los Viagras, vinculado al asesinato de Hipólito Mora en 2023. Otros como José Enereo Yáñez “Mono Verde”, Jorge Luis Nolasco “Cokis” y Miguel Ángel Gallegos “Migueladas” también figuran en esta lista de maleantes VIP.
Michoacán sigue siendo un campo de batalla más caliente que su salsa. ¿Podrán las autoridades podar esta red de extorsión o solo cambiarán los capos de cáscara? El jugo está por verse.


