
aprópiate de los programas de gobierno’” fue la indicación que dio Carlos Salinas de Gortari a Ernesto Zedillo para que ganara las elecciones presidenciales, luego del asesinato de Luis Donaldo Colosio.
Esta confesión que remueve el pasado político mexicano, el exmandatario priista Carlos Salinas de Gortari reveló el empleo estratégico de recursos públicos para respaldar la candidatura presidencial de Ernesto Zedillo en 1994, un hecho que reaviva debates sobre las prácticas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en épocas electorales.
La declaración surgió en una entrevista incluida en la serie documental PRI: crónica del fin, producida por la periodista Denise Maerker.
Salinas, quien gobernó con las siglas del PRI entre 1988 y 1994, describió cómo, tras el asesinato del candidato priista Luis Donaldo Colosio, el gobierno federal se volcó por completo en la promoción de Zedillo, quien asumió la postulación del partido.
Ante la amenaza de una derrota ante el contendiente del PAN, Diego Fernández de Cevallos, Salinas instruyó directamente a Zedillo: “aprópiate de los programas de gobierno”, según sus propias palabras.
El eje de esta maniobra fue el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), iniciativa emblemática de la era salinista que distribuía apoyos directos en rubros como obras de infraestructura, vivienda digna, alimentación básica y microcréditos para comunidades vulnerables.
Aunque la ejecución correspondía al aparato estatal, Zedillo participó activamente en la entrega de estos beneficios durante su recorrido de campaña, lo que ayudó a consolidar su imagen y movilizar votos. Esta táctica resultó efectiva: Zedillo obtuvo la victoria con 17,181,651 sufragios, superando a Fernández de Cevallos y al aspirante del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas. Este testimonio histórico, ahora público, resalta las trampas y marrullerías de las elecciones de 1994.

