Si pensabas que cumplir 85 años era excusa para relajarse, Carlos Slim Helú te da una lección de cómo amasar fortuna mientras otros solo suman velitas. El empresario mexicano arrancó 2025 con 77 mil 400 millones de dólares, según Forbes, y lo cerró con un jugoso 101 mil millones, un salto de más de 23 mil millones en menos de un año. ¡Eso es más drama financiero que un reality de millonarios!
Nacido en 1940 en la Ciudad de México, Slim, de ascendencia libanesa, mostró desde joven un olfato para los negocios que lo llevó de estudiar Ingeniería Civil en la UNAM a construir un imperio. Desde los años 60, invirtió en bienes raíces, construcción y finanzas, hasta crear Grupo Carso y dominar las telecomunicaciones con América Móvil. Su jugada maestra fue adquirir Telmex en los 90, cuando se privatizó, convirtiéndose en el rey de las llamadas en México y América Latina.
El 2025 no fue un camino de rosas. En los primeros meses, su fortuna bajó a 82 mil 500 millones por la volatilidad del mercado, pero Slim, como buen estratega, aprovechó las condiciones financieras cambiantes para repuntar y cruzar la barrera de los 100 mil millones, colocándose entre los 20 más ricos del mundo, incluso por encima de Bill Gates en algunos momentos. ¿Quién necesita un software cuando tienes líneas telefónicas?
Más allá de los ceros en su cuenta, Slim también juega la carta de la filantropía con su Fundación, apoyando educación y salud en la región. Así que, mientras su riqueza crece más rápido que un meme viral, su legado también se asegura un filtro de buena vibra. ¿El secreto de sus billones? Diversificación, olfato y, tal vez, un café bien cargado.


