
¡El Pacífico noroccidental está más caliente que un reality de espionaje! Cinco buques de investigación chinos, incluyendo al Yuanwang 7 para rastreo de misiles, fueron pillados merodeando el mes pasado cerca de Kiribati y Guam, justo cuando Estados Unidos flexiona músculos con maniobras militares. ¿Coincidencia? Ja, claro.
El Pacific Center for Island Security, con base en Guam, alerta que esta militarización convierte a las islas en un blanco potencial si las grandes potencias se pelean. Leland Bettis, director del grupo, dice que no sorprende ver a China mapeando “espacios de batalla submarinos” mientras EE. UU. realiza nueve simulacros multilaterales entre agosto y noviembre. Uno de ellos, el ejercicio Malabar con Australia, India y Japón, acaba de terminar este jueves, practicando guerra antisubmarina y defensa aérea para “disuadir coerción” en el Indo-Pacífico. ¡Eso es un eufemismo para “no se metan con nosotros”!
Tres buques chinos rondaron Kiribati, vecina de Hawái, con una zona económica de 3.6 millones de kilómetros cuadrados y lazos con Pekín. El año pasado, un misil intercontinental chino cayó cerca de sus aguas, causando más nervios que un thriller de Hollywood. Otros dos barcos se pasearon al este de Guam, cerca de Micronesia e Islas Marshall, aliados de EE. UU. con pactos de defensa. Bettis, residente en Guam, lamenta que la presencia estadounidense, antes disuasoria, ahora los pinta como diana gracias a la tecnología moderna.
EE. UU. refuerza su huella con bases en Guam, muelles y aeródromos renovados en Micronesia. Mientras, China juega al espía cartográfico. ¿Están solo midiendo profundidades o preparando el tablero para un jaque mate naval? Esto huele más sospechoso que un pez en un submarino.

