Unos documentos filtrados del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) destapan la caja de Pandora financiera desde Tapalpa, Jalisco. Fechados el 13 de diciembre de 2025, los registros titulados “Gastos de Tapalpa” detallan una operación que parece más una empresa que un grupo criminal. Con 2,900 dólares para 20 “halcones” (informantes) y 6,030 dólares para 26 “muchachos de choke”, el cártel gastó 16,900 dólares en un solo día, cubriendo gasolina, talleres y oficinas.
Las operaciones abarcan localidades como Villa Purificación, San Gabriel y Mascota, trazando un mapa de influencia en el occidente de México. Los nombres clave incluyen a Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán “El Sapo”, Luis Miguel Pelayo “El Meño” en Autlán, Francisco Javier Gudiño Haro “La Gallina” en Puerto Vallarta y Jesús Ambriz Cano “El Yogurt”, todos ligados a cantidades de droga y dinero. Las ganancias por venta de marihuana, cocaína, metanfetamina y fentanilo sumaron 509,295 dólares en diciembre, además de ingresos por tragamonedas en Tapalpa, vinculadas a ataques a negocios.
Los documentos también revelan sobornos: 37,700 dólares a “GN Mich Picten”, 4,350 a “GN Autlán” y 870 a “PGR”, mostrando una red de corrupción. Pero hay más oscuridad: el reclutamiento infantil. Aunque los datos son imprecisos, la Oficina de Asuntos Laborales Internacionales de EE. UU. estima que 30,000 niños están en grupos criminales en México, con hasta 200,000 vulnerables. Un informe mexicano señala que menores desde seis años se unen, atraídos por videojuegos como “Free Fire” y redes sociales. El 70% de estos adolescentes creció en entornos de violencia extrema.
Casos como el de tres niños de 11 a 14 años interceptados en Oaxaca en 2021 alistan el panorama. Dulce Leal, de Reinserta, denuncia que los cárteles captan a niños cada vez más jóvenes, usando tecnología. Mientras, propuestas legislativas buscan frenar la glorificación del crimen en medios. Esto pinta más turbio que un balance narco.


