Clara Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, lanzó una idea en su conferencia del 3 de febrero que suena más preventiva que un portero en un partido de penales. Quiere que la Secretaría de Relaciones Exteriores exija a los viajeros que lleguen a la capital para el Mundial de Fútbol en junio se vacunen contra el sarampión. Sí, no basta con la emoción del gol, ahora también hay que esquivar virus.
“Estamos tratando de blindar la CDMX”, aseguró Brugada, como si la ciudad fuera un castillo medieval bajo ataque viral. México enfrenta un brote de sarampión que tiene a las autoridades sanitarias más nerviosas que un árbitro en un clásico. En la capital, hay 113 contagiados, una cifra menor comparada con el norte, pero suficiente para no bajar la guardia. El plan apunta a proteger a los capitalinos y a los visitantes que vendrán a gritar goles, no a toser en las gradas.
La vacunación es la estrella del juego, sobre todo porque los casos confirmados suelen ser de personas sin su esquema completo. Brugada destacó que ya hay dos mil módulos de vacunación en lugares clave como el Metro, Metrobús, centrales camioneras, escuelas y hasta la Central de Abastos. El foco está en menores de 49 años, ya que la mayoría de los contagiados son adultos. “Vacunarse es más fácil que encontrar estacionamiento en el Centro”, bromeó (o no) la funcionaria, instando a todos a protegerse.
Tristemente, el país ya registra dos fallecimientos por sarampión en 2026: uno en Michoacán y otro en Tlaxcala, este último un menor. Así que, mientras preparamos las porras para el Mundial, Brugada nos recuerda que la mejor defensa contra este virus no es un silbato, sino una vacuna. ¿Listos para el pitazo inicial sin fiebre?


