En un movimiento más épico que un monólogo de villano animado, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, anunció desde Palacio Nacional una iniciativa de ley para blindar a los actores de doblaje contra el robo de sus voces por Inteligencia Artificial. Porque sí, la IA ahora clona hasta el “¡ay, carajo!” más icónico.
Curiel explicó que la reforma a la Ley Federal del Derecho de Autor y la Ley Federal del Trabajo reconoce la voz humana como una joya artística única. Si la IA quiere imitarla, tendrá que pedir permiso y soltar un cheque, porque nadie dobla gratis ni en el metaverso. Esta medida, pionera a nivel mundial según la funcionaria, protege especialmente a quienes no tienen contratos formales, dándoles un escudo legal más sólido que un castillo de dibujos animados. Además, el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDUATOR) tendrá más músculo para resolver pleitos sin que se alarguen como telenovela de los 90.
Pero eso no es todo. Curiel también desempolvó la Ley Federal de Cinematografía, que llevaba desde 1992 acumulando telarañas. La nueva versión abraza la era digital y las plataformas de streaming, exigiendo un 10% de exhibición de cine nacional en salas y 14 días de cartelera para películas mexicanas. Hasta las plataformas tendrán que destacar nuestro cine, mientras la Cineteca Nacional se convierte en la guardiana de nuestra memoria audiovisual, restaurando y digitalizando todo.
El Estado promete más presupuesto para el cine y descentralizar su fomento vía el Instituto Nacional de Cinematografía (INCINE). ¿Será este el doblaje final contra la IA y el olvido cultural? Esto suena más prometedor que un tráiler de blockbuster.


