¡Atención, fans del drama! Claudia Sheinbaum, nuestra presidenta, ha dado el visto bueno al permiso de Sergio Mayer para dejar el Senado y encerrarse en La Casa de los Famosos. En su conferencia matutina del 19 de febrero, soltó un relajado “no hay pedo”, aclarando que esto es puro chisme de Morena y que, total, hay suplentes para cubrir el hueco.
Resulta que Mayer, más conocido por sus pasos de baile que por sus debates, pidió licencia para cambiar las curules por cámaras 24/7. Sheinbaum insistió en que no hay crisis: cuando un diputado se va de vacaciones o a un reality, un suplente entra al quite. En este caso, Luis Morales Flores está listo para calentar el asiento, aunque aún no ha jurado oficialmente. ¿Será que está practicando sus discursos en el espejo?
El chisme se pone jugoso porque Mayer no era precisamente el rey de la asistencia. De 62 sesiones en la Cámara de Diputados, solo se dignó a aparecer en nueve. ¡Nueve! Eso es menos compromiso que un match de Tinder un lunes por la mañana. Las críticas llueven: ¿es legislador o influencer? La gente se pregunta si su mayor logro será aprobar una ley o ganar un reto de baile en el reality.
Mientras tanto, el Senado sigue girando, con o sin Mayer. Sheinbaum parece decir: “Que se divierta, total, no es como si estuviéramos votando algo importante”. ¿Próximo episodio? Tal vez un diputado en Survivor o un senador en MasterChef. En este país, la política y el entretenimiento son más inseparables que el guac y las tostadas.


