¡Noticia celestial! La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que tuvo una llamada telefónica con el papa León XIV, abriendo la posibilidad de una visita del pontífice a México. Aunque no hay fecha en el calendario, este chisme tiene a todos rezando por más detalles.
El intercambio ocurrió el pasado 12 de diciembre, justo en la celebración de la Virgen de Guadalupe, un día que para los mexicanos es más sagrado que un taco al pastor. Sheinbaum reveló en su conferencia matutina del 15 de diciembre que la charla fue tan cordial que parecía una plática de comadres. El papa envió “muchos saludos al pueblo de México” y mostró un interés genuino por pisar suelo azteca, aunque sin comprometerse a nada. ¿Será que teme perderse entre las peregrinaciones del Tepeyac?
La expectativa ya está por las nubes, tanto en fieles como en curiosos, porque una visita papal es como un concierto de rock: mueve masas y paraliza ciudades. Se rumorea que el pontífice tiene en la mira la Basílica de Guadalupe, el epicentro espiritual de América Latina, como parada obligatoria. Imagínenlo ahí, selfie en mano, con la Virgen de fondo.
Además, Sheinbaum mencionó que discutieron fortalecer programas de colaboración, como “Sí al desarme, sí a la paz”, una iniciativa para bajar la violencia y promover la convivencia. Suena a que el papa y la presidenta quieren hacer equipo para algo más que bendecir tortillas. Mientras esperamos confirmación, nos quedamos con la esperanza de verlo llegar en su papamóvil. ¿Será que México le robe el corazón al Vaticano?


