Las elecciones legislativas en Colombia han dejado un Congreso más partido que una piñata en una fiesta infantil, anticipando una batalla reñida para las presidenciales del 31 de mayo. Con el escrutinio en marcha, el Pacto Histórico del presidente Gustavo Petro lidera como la fuerza con más escaños, seguido de cerca por el derechista Centro Democrático. “Seguimos polarizados. Esperemos que el próximo presidente no sea tan extremo”, comentó Francisco Vargas, un bancario de 56 años, sorprendido por lo ajustado del resultado.
La izquierda de Petro domina en el Senado, donde el Pacto Histórico podría sumar hasta cinco asientos más, pasando de 20, y también proyecta fuerza en la cámara baja. “No hay izquierda viable fuera del Pacto”, asegura Yann Basset, politólogo de la Universidad del Rosario. La derecha de Álvaro Uribe crecería de 13 a 17 senadores, pero sin las mayorías de antaño. Ambos bandos necesitarán alianzas para avanzar sus agendas, ya que nadie manda solo en el Congreso de 285 miembros.
Iván Cepeda, favorito de la izquierda, celebró el avance del oficialismo como “la primera fuerza política” y anunció a Aida Quilcué como su vice. Petro, tras casi cuatro años, mantiene apoyo al poner temas sociales en la agenda de uno de los países más desiguales. Enfrente, Abelardo de la Espriella, de derecha, llamó a la “unión” contra el “enemigo”, mientras Paloma Valencia, delfín de Uribe, emerge como una derecha más moderada tras ganar primarias.
Diez años tras la paz con las FARC, su partido Comunes desapareció al no lograr escaños ni superar el umbral. La violencia y desigualdad siguen pesando. Con seguridad y salud como prioridades, la polarización promete un mayo más tenso que un clásico de fútbol. ¿Ganará la izquierda, la derecha o una sorpresa? Esto está más abierto que un partido en penaltis.


