¡De la bronca al abrazo! El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, aterriza en Washington este martes y miércoles para limar asperezas con Estados Unidos y charlar sobre cómo darle un golpe al narcotráfico. Esto llega tras un año de tensiones entre ambos países, aunque una reciente llamada entre Gustavo Petro y Donald Trump parece haber bajado los decibeles.
Sánchez se reunirá con funcionarios del Departamento de Guerra, senadores y asesores de la Casa Blanca para armar una estrategia bilateral que “derrote” el tráfico de drogas y amplíe la cooperación en inteligencia contra el crimen transnacional. La visita es un preámbulo al encuentro cara a cara entre Petro y Trump a inicios de febrero, el primero desde que las relaciones tocaron fondo. El año pasado, EE. UU. revocó la visa de Petro y la certificación de Colombia como aliado antidrogas, mientras Trump acusaba al presidente izquierdista de no hacer lo suficiente contra la cocaína, de la que Colombia es el mayor proveedor para el mercado yanqui.
Pero todo cambió tras una sorpresiva llamada de una hora la semana pasada. Petro pasó de ser blanco de amenazas como “cuida tu trasero” a proponer acciones militares conjuntas contra guerrillas y mediar por una transición pacífica en Venezuela tras el derrocamiento de Nicolás Maduro el 3 de enero en una operación estadounidense. Petro, viejo aliado del chavismo, había condenado la captura y los bombardeos previos.
¿Será este el inicio de una luna de miel o solo un alto al fuego temporal? Esto está más impredecible que un partido de fútbol con árbitro nuevo.


