¡Qué sorpresa! Las conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia en Ginebra duraron menos que una película de bajo presupuesto: apenas dos horas. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski las calificó de «difíciles», acusando a Rusia de estirar el chicle más que un niño con un caramelo pegajoso, retrasando cualquier avance en este conflicto de cuatro años.
Zelenski, visiblemente frustrado, soltó en un chat de WhatsApp que, aunque hubo algún progreso, las posiciones siguen más alejadas que dos ex en una boda. Su jefe negociador, Rustem Umerov, dijo que el segundo día fue «intenso y sustantivo», pero sin decisiones concretas. Por su parte, el ruso Vladímir Medinski, exministro de Cultura, prometió más charlas pronto, aunque sin fecha, como un amigo que siempre dice “nos vemos” y nunca aparece. Mientras tanto, Zelenski acusó a Rusia de alargar las negociaciones a propósito y de negociar de mala fe, especialmente con sus bombardeos invernales contra la infraestructura energética ucraniana.
El drama se calienta con Donald Trump metiendo cuchara desde lejos, insistiendo en que Ucrania debe ceder más rápido que un concursante en un reality. Zelenski, en una entrevista con Axios, replicó que no es justo presionar solo a su país y rechazó ceder territorio no capturado en Dombás. Europa, con Francia, Alemania y Reino Unido, respalda a Kiev, mientras Rusia sigue ocupando el 20% de Ucrania, incluyendo Crimea.
Con el cuarto aniversario de la invasión acercándose, y millones afectados, Ginebra fue otro capítulo sin final feliz. ¿Avance? Más bien parece un bucle infinito de Netflix. ¿Cuánto más durará este tira y afloja? Solo el tiempo, o tal vez Trump, lo dirá.


