En un espectáculo que parece un reality de inventores bélicos, Corea del Norte pasó tres días esta semana probando un arsenal que suena a ciencia ficción barata. Según sus medios estatales, del lunes al miércoles lanzaron misiles balísticos, bombas de racimo y hasta una batería móvil de misiles antiaéreos de corto alcance. La agencia oficial KCNA lo vendió como un simple «desarrollo rutinario», pero vamos, esto es más show que un circo de fuegos artificiales.
El ejército de Corea del Sur detectó cohetes balísticos de corto alcance en dos rondas el miércoles y un «proyectil no identificado» el martes, como si fuera un regalo sorpresa. KCNA presumió que el misil táctico Hwasongpho-11 Ka, con una ojiva de bomba de racimo, puede arrasar 6.5 a 7 hectáreas, básicamente convirtiendo cualquier zona en un campo de confeti mortal. Estas bombas, que esparcen mini-explosivos como si fueran caramelos, son tan polémicas que hasta los villanos de película las rechazarían por los riesgos a civiles.
También probaron un «sistema de armas electromagnéticas» y «bombas simuladas de fibra de carbono», descritas como «activos estratégicos especiales». ¿Armas de Star Wars o puro marketing? No hay fotos ni rastro de Kim Jong Un en las pruebas, lo que hace pensar si estaba ocupado viendo Netflix o simplemente no quiso salir en el tráiler de esta producción.
Así que, mientras el mundo observa, Corea del Norte sigue jugando a ser el niño travieso del vecindario, lanzando juguetes peligrosos al aire. ¿Innovación militar o simple alarde? Solo sabemos que su patio de juegos no es precisamente un lugar para hacer picnic.


