Autoridades de Costa Rica realizaron dos revisiones en Puntarenas y dos allanamientos en Guanacaste que resultaron en la detención de cuatro personas vinculadas con el Cártel de Sinaloa. El Ministerio de Seguridad Pública confirmó que los capturados operaban como gasolinera, logística y seguridad para avionetas cargadas con cocaína rumbo a México y luego Estados Unidos. Básicamente, montaron una franquicia completa del narcotráfico con todo y servicio de combustible para aeronaves, como si fueran estación de servicio certificada pero sin recibo fiscal. Las autoridades publicaron fotos de los detenidos con la cara tapada, uno luciendo tatuajes en los brazos cual influencer de TikTok pidiendo likes antes de ir al bote.
El operativo forma parte de una saga interminable de capturas ligadas al Cártel del Pacífico en Costa Rica. El 27 de marzo detuvieron a Lafarga Lerma, mexicano buscado por EEUU por coordinar traslado y distribución de cocaína entre Colombia, México y Costa Rica, como si fuera gerente regional de Amazon Prime pero de la droga. En abril de 2025 decomisaron 840 kilos de cocaína, más de 12 mil dólares y un yate en Quepos, Puntarenas, arrestando a tres mexicanos que evidentemente confundieron el Pacífico costarricense con Culiacán playero.
Diciembre de 2025 no fue menos movido: cuatro personas (tres mexicanos y un tico) fueron capturadas en Liberia, Guanacaste, con 400 kilos de cocaína, armas, combustible, luces para iluminar pistas clandestinas, llantas para avión y dinero en colones y dólares. Tenían montado un aeropuerto clandestino con infraestructura más completa que algunos aeropuertos regionales legales. Costa Rica se convirtió sin querer en hub logístico del Cártel de Sinaloa, ofreciendo combustible, iluminación nocturna y refacciones para avionetas narco. Pura vida, pero con coca.


