¡Se les acabó la carrera a dos pillos en Oaxaca! Antonio “N” y Daniel “N” fueron sentenciados a cuatro años de prisión por transportar a 31 migrantes indocumentados en una camioneta, incluyendo cuatro menores, por la carretera federal 200, tramo Juchitán-Tapachula. Estos “coyotes” pensaron que podían jugar al gato y al ratón con la Guardia Nacional, pero les salió el tiro por la culata.
Todo empezó cuando los militares les marcaron el alto durante un operativo de seguridad. En lugar de parar, los sujetos intentaron darse a la fuga como en película de acción, incluso causando daños a un agente. Tras una persecución digna de Hollywood, la Guardia los atrapó y revisó el vehículo, descubriendo a los migrantes de Guatemala, Nicaragua y Chile, ninguno con papeles en regla. La Fiscalía General de la República (FGR) no se anduvo con rodeos y los puso a disposición del Ministerio Público Federal.
La región, un corredor clave para el tráfico de personas desde Centroamérica y Sudamérica, está bajo lupa de las autoridades. El pasado 12 de febrero, un juez de control en Oaxaca dictó sentencia en procedimiento abreviado: cuatro años de cárcel y una multa de 345 mil 869 pesos con 16 centavos, equivalente a 3 mil 334 días de salario mínimo. La Ley de Migración no perdona a quienes lucran con migrantes y evaden controles.
Esto no es caso aislado; apenas el 10 de febrero, tres sujetos en Sonora recibieron 10 años y medio por albergar a 36 migrantes de India, Ecuador, Nepal y Pakistán. ¿Será que estas sentencias frenan a los traficantes o solo es un alto en su negocio turbio? Esto está más candente que salsa oaxaqueña.


