Cuba se quedó literalmente a oscuras este miércoles, con dos tercios del país, incluida La Habana, sin electricidad por una falla en la red nacional. La empresa estatal UNE señaló que una avería en la caldera de la central Antonio Guiteras, a 100 km de la capital, desconectó el Sistema Electroenergético Nacional en el oeste y centro, afectando a 10 de las 15 provincias. En un país ya golpeado por la crisis económica, este es el quinto apagón generalizado desde finales de 2024.
Los cubanos, hartos de cortes diarios de hasta 15 horas en la capital y más de un día en provincias, sienten que esto es la gota que colma el vaso. Damián Salvador, padre de un bebé, teme que la carne y la leche de su hijo se echen a perder en la nevera. Beatriz Barrios, del sector turístico, lamenta lo «engorroso» de vivir sin saber cuándo volverá la luz. La situación se agravó tras el bloqueo energético de EE. UU. bajo Trump, que cortó los envíos de petróleo venezolano tras derrocar a Maduro. Sin tanqueros desde el 9 de enero, el gobierno de Díaz-Canel racionó gasolina y redujo servicios hospitalarios.
Washington justifica su presión alegando que Cuba, a solo 150 km de Florida, es una «amenaza» por sus lazos con China, Rusia e Irán. Mientras, la infraestructura eléctrica, con centrales de los 80 y 90, se cae a pedazos por falta de inversión y sanciones. En este caos, Ecuador, aliado de Trump, expulsó a la misión diplomática cubana y cesó a su embajador en La Habana, un «acto inamistoso» según Cuba. ¿Resultado? Una isla a oscuras, literal y figuradamente, rogando por un milagro que ilumine algo más que las velas.


