¡Sorpresa en el Caribe! Cuba, en medio de una crisis económica que parece un reality de supervivencia, ha iniciado conversaciones con la Administración de Estados Unidos, según soltó este viernes Miguel Díaz-Canel. Con la isla enfrentando cortes de luz, escasez de combustible y un bloqueo petrolero cortesía de Donald Trump, esto suena a un intento de apagar un incendio con una manguera prestada.
Díaz-Canel, en un video de la TV estatal, dijo que las charlas buscan resolver diferencias por la vía del diálogo, como dos vecinos discutiendo quién poda el árbol que cruza la cerca. Acompañado por Raúl Castro y otros pesos pesados del Partido Comunista, incluyendo al nieto de Raúl, Rodríguez Castro, el presidente cubano no reveló quiénes asistieron por el lado gringo. Trump, que no se calla ni bajo el agua, ya había presumido de conversaciones de alto nivel, mientras La Habana jugaba al misterio hasta ahora.
La crisis cubana, agravada desde que EE. UU. capturó a Nicolás Maduro y cortó el flujo de petróleo venezolano en enero, tiene a Díaz-Canel hablando de “medidas extremas”. Trump, oliendo sangre, ha amenazado con aranceles a cualquiera que venda crudo a la isla y soltó perlas como que Cuba está al borde del colapso o lista para un trato. ¿Lo más loco? El lunes sugirió una “adquisición amistosa”, aunque aclaró que podría no ser tan amistosa. ¿Qué sigue, un reality show en La Habana?
Esto pinta a un juego de póker con cartas marcadas. Mientras Cuba busca oxígeno, Trump parece listo para lanzar una oferta que no se puede rechazar. ¿Diálogo o jaque mate? Solo el tiempo dirá si esto termina en abrazo o en un nuevo round de tensiones.


