
La noche del lunes 17 de noviembre, un grupo de sujetos armados desató el caos en la colonia Guadalupe de Culiacán al incendiar un colegio y un automóvil. El ataque, ocurrido minutos antes de las 23:00 horas en un plantel en la calle Río Quelite y avenida Manuel Bonilla, dejó dos inmuebles quemados en la ciudad esa jornada. Según reporteros locales, los agresores usaron un Nissan March para derribar el portón del colegio y luego le prendieron fuego, causando daños por miles de pesos en la fachada y destruyendo por completo el vehículo.
Vecinos alertaron a las autoridades, y al llegar, los bomberos encontraron el auto en llamas. Tras sofocar el incendio, elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) resguardaron la zona y recabaron información. Horas antes, otro inmueble y un vehículo fueron incendiados en una residencia en el fraccionamiento Santa Fe, sobre la calle Enrique Sánchez Alonso, cerca del bulevar Constelaciones.
No es la primera vez que las escuelas de Culiacán sufren esta violencia. El 13 de septiembre, la primaria Rafael Ramírez en Infonavit Humaya fue incendiada y robada, perdiendo mercancía y equipo. Madres y padres, según El Sol de Sinaloa, exigieron más vigilancia, recordando el asesinato de dos alumnas, Alexa y Leidy, en Badiraguato el 6 de mayo de 2025. También denunciaron asaltos recientes cerca del plantel y del hospital del Seguro Social colindante. En otro caso, la secundaria Profesor Enrique Romero Jiménez en Bellavista fue quemada y grafiteada. Personal detectó el incendio en la biblioteca antes de clases, y aunque los bomberos lo controlaron, las clases se suspendieron por los daños y el olor.
La comunidad escolar vive con miedo ante esta ola de ataques. ¿Podrán las autoridades frenar esta violencia o seguirán las escuelas como blanco? Culiacán arde, y la seguridad parece más lejana que nunca.

