
En un episodio que parece sacado de una serie de intriga política, el general Ricardo Trevilla Trejo, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, salió este martes a explicar por qué el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional no intervinieron a tiempo para proteger a Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, antes de su trágico asesinato el 1 de noviembre de 2025. Imaginen esto como un amigo que llega tarde a la fiesta y dice: “Lo siento, estaba atrapado en el tráfico”.
Durante su declaración, Trevilla Trejo intentó justificar la aparente ausencia de medidas de seguridad, a pesar de las múltiples denuncias que Manzo había presentado sobre amenazas en su contra. No es que esperáramos un escuadrón estilo “Hombres de Negro” rodeando al alcalde, pero, ¿ni una patrulla haciendo rondas? La situación en Uruapan, una zona conocida por su turbulencia, hace que uno se pregunte si las fuerzas de seguridad estaban ocupadas jugando al escondite.
El general no detalló qué falló exactamente en la cadena de comunicación o respuesta, pero sí dejó claro que el caso sigue bajo análisis. Mientras tanto, la opinión pública no puede evitar sentir que esto es como pedir pizza y que te entreguen solo la caja vacía. Las denuncias de Manzo, al parecer, no fueron suficientes para encender las alarmas a tiempo, y ahora todos se preguntan cómo se puede garantizar la seguridad de otros funcionarios en peligro.
Al final, este triste evento nos recuerda que la realidad a veces es más cruda que cualquier guion. ¿Aprenderemos la lección o seguiremos improvisando? Solo esperamos que la próxima explicación no llegue tan tarde como la ayuda.

