En un giro más sorprendente que un final de temporada, la Casa Blanca dio este jueves un “pulgar arriba” a Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela. Según la portavoz Karoline Leavitt, Rodríguez “ha cumplido con todas las demandas” de Estados Unidos tras el ataque a Caracas que dejó un centenar de muertos y la captura de Nicolás Maduro.
Leavitt, en una rueda de prensa, alabó la cooperación venezolana, destacando un acuerdo energético de 500 millones de dólares como fruto de este nuevo “bromance” geopolítico. Además, celebró la liberación de cinco ciudadanos estadounidenses esta semana, parte de una excarcelación multinacional. “Al presidente Trump le gusta lo que ve y espera que sigan portándose bien”, dijo, con un tono que parecía pedirle a Venezuela un sticker de “buen chico”. La Administración, con Marco Rubio a la cabeza, mantiene comunicación constante con Caracas, tras la primera llamada conocida entre Trump y Rodríguez desde que ella asumió el cargo.
Mientras tanto, Trump se reunía con la opositora María Corina Machado, aunque Leavitt dejó claro que no la ven como opción para gobernar por falta de apoyo interno. “Es una voz valiente, pero no tiene el respaldo necesario”, afirmó, dejando a Machado como una especie de influencer sin suficientes likes. Trump, sin embargo, esperaba una charla “positiva y fructífera” con ella.
¿Es esto un nuevo capítulo de amor entre Washington y Caracas, o solo un matrimonio de conveniencia? Rodríguez parece haber ganado puntos con los gringos, pero en este juego de tronos petroleros, cualquier desliz puede mandar todo al carajo. Por ahora, la Casa Blanca sonríe, pero con un ojo bien abierto.


