¡Alerta en Brandeburgo, donde el petróleo ha decidido hacer un espectáculo al estilo Las Vegas! Este miércoles, un oleoducto en el noreste de Alemania protagonizó un «gran derrame» tras un percance en una válvula. Sí, parece que alguien dejó el grifo abierto y ahora la región parece un set de película de desastres.
El incidente ocurrió en una tubería de la refinería PCK, ubicada en Schwedt, cerca de la frontera con Polonia, y conectada al puerto de Rostock en el mar Báltico. Esta refinería, bajo tutela del gobierno alemán desde 2022 y propiedad de una filial de la rusa Rosneft, está en el ojo del huracán. Según una portavoz, todo apunta a un error durante trabajos preparatorios para una prueba de seguridad planeada para el jueves. Vamos, que alguien quiso jugar al ingeniero y terminó convirtiendo el oleoducto en una fuente de petróleo que, según medios locales, alcanzó los diez metros de altura. ¡Ni en un parque acuático!
Por ahora, descartan una intervención externa intencional, así que nada de teorías conspirativas sobre sabotajes. Los equipos de emergencia ya están en el lugar, probablemente preguntándose si traer mangueras o trapeadores gigantes. Desde 2023, tras el embargo europeo por la invasión rusa a Ucrania, PCK dejó de usar crudo ruso y ahora se surte desde Rostock y Gdansk, en Polonia.
¿Y ahora qué? Brandeburgo parece un lienzo de arte moderno, pero con petróleo en vez de pintura. Esperemos que limpien pronto, porque si no, los patos de la zona empezarán a pedir indemnización por daños a su imagen.


