¡El crudo destapa la verdad! Más de 17 organizaciones civiles, como Greenpeace México, CartoCrítica, Geocomunes y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), acusan al gobierno federal de mentir sobre el derrame de hidrocarburos que manchó cientos de kilómetros de costas en Tabasco, Veracruz y Tamaulipas. Según ellas, no empezó en marzo de 2026, como afirmó el gobierno, sino en febrero, y hay pruebas satelitales y operativas más claras que un selfie sin filtro.
La investigación de las ONG revela que desde el 6 de febrero se detectaron manchas frente a Campeche, sobre el ducto “OLD AK C” de Pemex, una línea de 36 pulgadas que lleva crudo entre la plataforma AKAL-C y la Terminal Marítima Dos Bocas. Al día siguiente, el buque Árbol Grande, especializado en reparaciones y contratado por Pemex, llegó al sitio y se quedó ocho días. ¿Coincidencia? Las organizaciones dicen que no, y acusan al gobierno de ocultar el verdadero origen y cronología del desastre.
En ‘La Mañanera’, las autoridades fechaban el inicio al 2 de marzo, culpando a un buque misterioso cerca de Coatzacoalcos y a chapopoteras naturales en Cantarell. Pero las ONG gritan “¡fake news!” y advierten que esta mentira no es solo un desliz, sino negligencia pura. El Plan Nacional de Contingencia exige notificar de inmediato y coordinar respuestas, algo que no pasó. ¿Resultado? Ecosistemas y comunidades pagando el pato.
Las preguntas arden más que el petróleo: ¿Quién escondió la verdad desde febrero? ¿Quién responde por el daño? Mientras el gobierno guarda silencio, este derrame de datos pinta un escándalo más viscoso que el crudo mismo. ¿Habrá justicia ambiental o solo más manchas de excusas?


