Un edificio en la Calzada de San Antonio Abad, colonia Tránsito, alcaldía Cuauhtémoc, decidió que su gran final no sería con fuegos artificiales, sino con un colapso digno de una película de desastres. En plena demolición, el inmueble se vino abajo sin previo aviso, dejando a cuatro trabajadores lesionados, tres de ellos atrapados bajo los restos.
La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, y la Secretaria de Gestión Integral de Riesgos, Miriam Urzúa, llegaron al lugar más rápido que un delivery en hora pico. Hasta ahora, han rescatado a Ángel Miranda, de 45 años, quien fue enviado al Hospital Rubén Leñero para un chequeo exprés. Mientras, la unidad de rescate canino olfatea entre los escombros buscando a los otros tres trabajadores, en una misión que parece sacada de una serie de Netflix. Protección Civil, por su parte, juega a los malabaristas evitando que más objetos caigan sobre la vía pública, ya que la zona sigue tan inestable como un castillo de naipes en un huracán.
El edificio, dañado desde el terremoto de 2017, estaba desalojado y esperando su demolición controlada, pero claramente no leyó el guion. Cerca de la sede de la Subsecretaría del Sistema Penitenciario, el caos ha desalojado a 57 personas y cerrado la Calzada San Antonio Abad rumbo al norte, a la altura de Manuel José Othón, convirtiendo el tráfico en una pesadilla peor que un lunes sin café. Las alternativas viales son Eje Central, Isabel la Católica y Eje 2 y 3 Oriente, pero buena suerte con eso.
En resumen, la zona es un desastre literal y figurado. Las autoridades piden evitar el área, porque lo último que necesitamos es un reality show de curiosos esquivando escombros. ¿Aprenderemos alguna vez a demoler con estilo? Probablemente no.


