
¡Alerta roja en América Latina! La iniciativa ProLAC, liderada por el Consejo Noruego y Danés para los Refugiados, ha soltado una bomba: el 70% de los desplazados internos en Ecuador, Guatemala, Honduras y México han abandonado sus hogares porque la violencia y los grupos criminales los tienen jugando al escondite permanente. Es como vivir en una película de acción, pero sin el héroe que salva el día.
El informe pinta un panorama más oscuro que un lunes sin café. La violencia, con reclutamiento forzado de menores y peleas territoriales entre bandas, es una plaga sistémica. Las familias huyen y se vuelven fantasmas, según Stine Paus del NRC, quien grita que no podemos ignorar los peligros extremos que enfrentan. Extorsión, amenazas de secuestro y reclutar niños como si fueran fichas de ajedrez son el pan de cada día. Pero el sistema jurídico de estos países parece estar de vacaciones: no hay marcos legales decentes para proteger a las víctimas.
Yann Cornic, del DRC, pone el dedo en la llaga: sin leyes, no hay acceso a ayuda humanitaria, justicia ni soluciones reales. Honduras tiene una ley de 2022, pero sin plata ni reglas claras; México solo protege en algunos estados; Guatemala está en pausa eterna y Ecuador ni siquiera lo intenta. Además, un tercio de los afectados ni denuncia por falta de fe en las autoridades. ¿Confiar en el sistema? Más fácil creer en unicornios.
ProLAC, con apoyo de la UE, urge a los gobiernos a reconocer esta crisis humanitaria y actuar ya. Cornic advierte que sin voluntad política, los esfuerzos civiles son como ponerle curitas a un volcán en erupción. ¿Legislarán o seguirán mirando para otro lado mientras la gente huye como en un reality de supervivencia?

