El Congreso de la Ciudad de México ha decretado que el primer domingo de febrero será el Día del Pulque, un homenaje a la bebida que es más mexicana que un mariachi en un mercado. Aprobado el 21 de diciembre de 2025, este reconocimiento busca impulsar la cultura, la economía rural y dignificar a los productores de maguey y pulque.
La iniciativa, impulsada por el diputado Ernesto Villareal Cantú del Partido del Trabajo, pretende reparar el daño simbólico de campañas que estigmatizaron al pulque, tratándolo como la oveja negra de las bebidas. Villareal destacó que esta declaratoria reivindica una tradición ancestral y apoya a los tlachiqueros, guardianes de un saber que pasa de abuelos a nietos. Citando el Manifiesto Pulquero Ometochtli – Dos Conejo, subrayó que el pulque es un pedazo vivo de la identidad mexicana y la cosmovisión indígena, algo que no se encuentra en un latte de Starbucks.
La fecha no es casualidad: coincide con ferias pulqueras en Hidalgo, Puebla, Estado de México y la propia CDMX, además de conectar con antiguas celebraciones nahuas dedicadas a Ometochtli. En noviembre, cuando se presentó la propuesta, los diputados hasta probaron el néctar baboso, mientras la coordinadora de Morena aplaudía el impulso a productores de alcaldías como Xochimilco. “Muchos viven del raspado y la venta del pulque”, afirmó Bravo, soñando con un boom turístico para el Mundial de 2026.
Con esto, las pulquerías tradicionales, respaldadas por su Asociación Nacional, podrían volverse el nuevo hotspot cultural. ¿Turistas bebiendo curados en 2026? El pulque, antes despreciado, ahora podría ser la estrella de la fiesta, demostrando que lo viejo, bien cuidado, siempre vuelve a brillar.


