¡La Habana se puso diplomática! El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, recibió a los congresistas demócratas estadounidenses Pramila Jayapal y Jonathan Jackson en un encuentro que podría ser el guion de una película de reconciliación. Díaz-Canel aprovechó para reiterar en redes sociales la disposición de su Gobierno a un «diálogo serio y responsable» con Estados Unidos, buscando soluciones a las diferencias. Pero no se quedó callado sobre el «daño criminal» del bloqueo y el «cerco energético» impuesto por Washington, que, según él, solo trae amenazas más agresivas.
Jayapal y Jackson, por su parte, soltaron una declaración conjunta que parece un grito de auxilio. Denunciaron el «bloqueo ilegal» al suministro de combustible y el embargo como un «cruel castigo colectivo» que causa «sufrimiento incalculable» al pueblo cubano. Relataron escenas desgarradoras: bebés prematuros en incubadoras sin electricidad, niños sin escuela por falta de transporte, pacientes con cáncer sin tratamientos, y familias sin poder refrigerar alimentos. La producción local de comida, dicen, cubre solo el 10% de las necesidades. ¡Es como vivir en un episodio distópico sin final feliz!
Los congresistas aseguraron que la mayoría de los estadounidenses no apoya esta «crueldad». También destacaron gestos cubanos, como la liberación de más de 2,000 prisioneros durante su visita y la liberalización económica. Pero insisten en que el obstáculo real es la política «obsoleta» de Estados Unidos, heredada de la Guerra Fría, con medidas coercitivas y presiones militares. Abogan por negociaciones entre La Habana y Washington.
¿Será este el primer paso hacia descongelar relaciones o solo otro capítulo de tensiones? Díaz-Canel parece listo para charlar, pero sin apagones de por medio. Esto tiene más drama que un corte de luz en plena novela.


