¡Alerta en Michoacán! Un diputado, Carlos Bautista Tafolla, ha desatado un huracán de polémica al exigir la pena de muerte para un adolescente de 15 años que, como si fuera protagonista de un videojuego violento, atacó a dos maestras en la Preparatoria Anton Makárenko en Lázaro Cárdenas. ¿Justicia o guillotina?
El martes 24 de marzo, a las 7:30 de la mañana, este joven entró a la escuela con un rifle AR-15 escondido en una funda de guitarra, más sigiloso que un ninja en una película de bajo presupuesto. Sin mediar palabra, disparó contra dos maestras en el mostrador principal, una por la espalda y la otra mientras intentaba esconderse. El ataque, grabado por cámaras de seguridad, fue directo y brutal, dejando 47 cartuchos como evidencia de una furia desmedida. Por suerte, otros presentes lograron escapar de este guion de terror. Según el fiscal Carlos Torres Piña, el arma vino de casa, donde el padrastro del chico trabaja para la Secretaría de Marina. Horas antes, el adolescente presumió en redes sociales su atuendo y mensajes de odio contra mujeres, como si fuera un influencer del caos.
Bautista Tafolla, del peculiar Movimiento del Sombrero, no se quedó callado. Insiste en que la pena de muerte es la solución, aunque la ley juzgue al chico como menor. Incluso quiere castigar a los padres y, de paso, reformar leyes para “mano dura” contra mayores de edad. El Congreso, sin embargo, ya le dijo que no, tachando su idea de inconstitucional y poco efectiva.
¿Pena de muerte o rehabilitación? Mientras el diputado sueña con el Viejo Oeste, Michoacán se pregunta cómo evitar que las escuelas se conviertan en campos de batalla. Esto está más loco que esconder un bazuca en un estuche de violín.


