El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) del INEGI, publicado este 24 de marzo, pinta a enero de 2026 como un mes de altibajos para México, como si la economía estuviera en una montaña rusa con frenos de bicicleta. El índice marcó 104.6 puntos (base 2018=100), cayendo un 0.9% respecto a diciembre, aunque creció un tímido 0.5% comparado con el año pasado. ¿Avance o resbalón? Depende del ángulo.
Las actividades primarias se llevaron el golpe más duro, con un bajón mensual del 3.7%, aunque anual siguen arriba con 2.4%. Las secundarias, como industria y manufactura, tampoco cantan victoria, cayendo 1.1% mensual y estancadas en -0.1% anual. Las terciarias, con comercio y servicios, resisten mejor: bajaron solo 0.6% en el mes y crecieron 0.9% anual, con servicios financieros y comercio minorista sacando la cara. Pero ojo, los servicios profesionales se desplomaron un 3.1% anual, un dato que grita “¡alerta!” más fuerte que una alarma de coche.
En medio de este vaivén, las negociaciones del T-MEC con Estados Unidos añaden drama. México manda más del 80% de sus exportaciones al vecino del norte, y cualquier tos en el tratado pega directo a la manufactura, que ya cayó 1.7% anual. Sin embargo, la construcción brilla con un alza del 5.0% anual, como el niño aplicado del salón, gracias a la inversión pública y privada.
La economía no se derrumba, pero tampoco acelera como Ferrari. El crecimiento anual del 0.5% refleja un México navegando en mares turbulentos, con incertidumbre comercial y un sector industrial que parece necesitar un café doble. La próxima actualización, el 24 de abril de 2026, dirá si esto fue un bache o el inicio de un camino más pedregoso. Por ahora, seguimos con el cinturón puesto.


