¡Alerta en Ecuador! Un ciudadano sirio, alias «M.H.», fue detenido por ser un supuesto pez gordo de Hezbolá, el grupo proiraní que Estados Unidos tiene en la mira como «objetivo terrorista». Todo esto mientras el gobierno de Daniel Noboa, con el respaldo de Washington, le declara la guerra al narcotráfico. ¿Coincidencia? Parece que este tipo no solo cruza fronteras sin visa, sino que también cruza líneas rojas.
Resulta que «M.H.» no es nuevo en el radar. En 2005 ya fue atrapado por la policía ecuatoriana liderando una red de tráfico de drogas que movía millones de dólares, directo al bolsillo de Hezbolá. Imagínate, un negocio tan lucrativo que hasta Pablo Escobar habría pedido un autógrafo. Liberado con medidas cautelares en 2012, este personaje regresó como el villano de una secuela mala, entrando al país de forma irregular. Gracias a un operativo de inteligencia entre Migración y la Policía Nacional, lo pescaron de nuevo, y ya están preparando los papeles para deportarlo más rápido que un delivery.
El ministro del Interior, John Reimberg, soltó la bomba en redes, dejando claro que Ecuador no quiere ser el patio trasero de grupos como Hezbolá o Hamás. Noboa, aliado de Trump, incluso firmó un decreto en septiembre rechazando la «influencia» de estos grupos, acusándolos de asesorar a bandas narco locales. ¿Bandas narco con consejeros internacionales? Esto suena más a una junta de CEOs del crimen que a un cártel de barrio.
En fin, mientras «M.H.» espera su boleto de salida, queda la duda: ¿cuántas vidas le quedan a este gato narco-terrorista? Ecuador, con Washington de coach, parece decidido a no darle ni una más.


