¡Tensión en el aire y no es por fuegos artificiales! El Departamento de Estado de EE. UU. salió este jueves con un comunicado pidiendo a China que baje el tono belicoso y deje de presionar militarmente a Taiwán. “Cesen las maniobras, actúen con moderación y hablen de forma constructiva”, dijo el portavoz Tommy Pigott, como quien intenta calmar a un vecino que pone música a todo volumen a medianoche.
Washington criticó las actividades militares y la retórica de Pekín, acusándolas de calentar innecesariamente el ambiente en la región. Esto, apenas un día después de que Xi Jinping, en su discurso de Fin de Año, insistiera en que la “reunificación” con Taiwán es inevitable por los lazos de “sangre”. EE. UU. reiteró su apoyo a la paz en el estrecho de Taiwán y su rechazo a cambios unilaterales del statu quo, especialmente si vienen con tanques o aviones de por medio.
Curiosamente, el mensaje contrasta con el desdén de Donald Trump, quien el martes dijo que estas maniobras no le quitan el sueño, alegando que China lleva “20 o 25 años” haciendo lo mismo, aunque ahora “la gente lo interpreta diferente”. Mientras, China arrancó el lunes estas operaciones como “advertencia” contra fuerzas separatistas en Taiwán, que no se quedó callado: rechazó los ejercicios, alertando sobre riesgos a la estabilidad regional y la paz mundial, aunque prometió no echar más leña al fuego.
Parece que el estrecho de Taiwán es el tablero de un ajedrez geopolítico donde nadie quiere ceder. ¿Diálogo o más despliegues militares? La partida sigue abierta y el mundo, de espectador nervioso.


