Estados Unidos derribó este martes un dron iraní que se acercó “agresivamente” al portaviones Abraham Lincoln en el mar Arábigo, según un portavoz militar. Un caza F-35C actuó en defensa propia, informó el capitán Tim Hawkins, porque el dron Shahed-139 ignoró todas las señales de “por favor, no te acerques”. Este es el segundo roce del día con Irán, tras un intento fallido de Teherán de detener un petrolero con bandera estadounidense en el estrecho de Ormuz.
A pesar del drama, la Casa Blanca insiste en que esto no frena las negociaciones previstas para el 6 de febrero en Turquía entre el emisario Steve Witkoff y funcionarios iraníes, mediadas por Egipto, Catar, Turquía y Omán. La portavoz Karoline Leavitt aseguró que siguen comprometidos, aunque suene tan creíble como prometer paz en un ring de lucha libre. Donald Trump ha amenazado a Irán con acción militar, mientras Teherán responde con advertencias de ataques a buques y bases gringas.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, encargó al canciller Abás Araqchi buscar negociaciones nucleares “equitativas”, tras las advertencias de Trump de que “cosas malas” pasarán sin acuerdo. Araqchi, en CNN, pidió levantar sanciones a cambio de no buscar armas nucleares, algo que EE. UU. exige junto con parar el enriquecimiento de uranio, un punto donde Irán se planta firme.
Mientras el Abraham Lincoln patrulla para presionar a Teherán, las sospechas occidentales sobre un programa nuclear iraní chocan con las negativas del régimen. ¿Serán estas charlas un deshielo o solo otro capítulo de este culebrón geopolítico? Esto pinta más tenso que un duelo de miradas en un saloon del Viejo Oeste.


