¡Tensión al rojo vivo! El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, soltó ayer 4 de febrero que las conversaciones con Irán, previstas para el viernes en Omán, deben abordar no solo el programa nuclear sino también el arsenal de misiles balísticos de Teherán, su apoyo a grupos en Oriente Medio y el trato a su pueblo. Pero Irán, con su clásica cara de póker, replicó que solo hablará de lo nuclear. ¿Reunión o ring de boxeo? Esto ya pinta como un debate más caliente que un kebab recién salido de la parrilla.
Rubio afirmó: “Si los iraníes quieren reunirse, estamos listos”, dejando claro que no piensa limitarse a un solo tema. Sin embargo, un alto funcionario iraní fue tajante: el programa de misiles “no se discutirá”. Originalmente, la cita sería en Turquía, pero Irán pidió cambiarla a Omán para alinearla con un diálogo previo. Mientras, el temor a un choque militar flota en el aire como un dron sospechoso.
Por su parte, Donald Trump, que ha reforzado la presencia militar estadounidense en la región, sigue echando leña al fuego. En una entrevista con NBC News, advirtió al ayatolá Alí Jamenei: “Debería estar muy preocupado”. También aseguró que Irán planea construir una nueva instalación nuclear y lanzó una amenaza digna de película de acción: “Si lo hacen, les haremos cosas muy malas”. ¿Bluff o guion real?
¿Diplomacia o desastre en ciernes? Estas negociaciones parecen más complicadas que armar un mueble sin instrucciones. Esto está más cargado que un mercado persa en hora punta.


