¡Agárrense los bolsillos! La primera semana de la guerra contra Irán le costó a Estados Unidos la friolera de 11,300 millones de dólares, según un chisme del Pentágono al Congreso que se filtró a The New York Times. Y eso sin contar los aperitivos previos al combate.
Resulta que este monto, revelado en una sesión a puerta cerrada el martes, no incluye los gastos de preparación para los ataques. O sea, es como pedir la cuenta en un restaurante fancy y descubrir que no incluyeron el vino ni los postres. Fuentes anónimas susurraron que la cifra real podría ser más inflada que un globo de helio en una fiesta infantil. Para colmo, funcionarios de defensa ya habían cantado al Congreso que solo en los primeros dos días se gastaron 5,600 millones en municiones. ¡Eso es más plata en balas que en un videojuego de disparos con microtransacciones!
Mientras tanto, las estimaciones públicas anteriores se quedaron más cortas que un chiste sin remate. Esos 11,300 millones son apenas el tráiler de una película de acción que promete un presupuesto digno de Hollywood. ¿Qué sigue? ¿Facturas por el café de los soldados o el Wi-Fi en los portaaviones?
Así que, mientras el Tío Sam saca la tarjeta de crédito para pagar esta juerga bélica, nosotros nos preguntamos: ¿no sería más barato mandar un ramo de flores y un “lo siento” a Irán? Porque a este ritmo, la paz podría salir más barata que seguir jugando a los soldaditos.


