¡Acción en alta mar! El ejército de Estados Unidos anunció el lunes que dos presuntos “narcoterroristas” mordieron el anzuelo en un nuevo ataque contra una embarcación en el Pacífico. Con este golpe, ya suman 130 bajas desde que Washington lanzó su cruzada antidrogas en la región. ¿Misión imposible o reality show militar?
Bajo el mando de Donald Trump, desde septiembre un contingente militar patrulla el Caribe y el Pacífico oriental como si fueran los sheriffs del océano. Han destruido 38 embarcaciones, alegando que los cárteles operan desde Venezuela. El Comando Sur tuiteó en X que dos murieron y uno sobrevivió, notificando a la Guardia Costera para rescatar al afortunado. Este es el tercer barco hundido desde que EE. UU. depuso a Nicolás Maduro el 3 de enero en un ataque militar en Caracas y otras zonas de Venezuela. Maduro, ahora detenido en Nueva York y enfrentando juicio por narcotráfico, antes acusaba a Trump de usar la excusa antidrogas para derrocarlo.
Pero no todo es aplausos para esta operación estilo Hollywood. Washington no ha mostrado pruebas contundentes de que los barcos atacados sean narcoembarcaciones, desatando un debate más caliente que un motor sobrecargado. En enero, familiares de dos trinitenses muertos en un ataque similar el año pasado demandaron al gobierno de Trump por homicidio culposo. ¿Justicia o error de cálculo?
Mientras el Pacífico se convierte en un campo de batalla acuático, la pregunta flota como un salvavidas perdido: ¿es esto una guerra contra las drogas o una película de acción sin guion? Con Maduro tras las rejas y barcos hundiéndose, el final de este drama marítimo sigue más turbulento que una tormenta tropical.


