En un encuentro más tenso que una partida de ajedrez en la Guerra Fría, Estados Unidos se sentó este lunes en Ginebra con delegaciones de Rusia y China para charlar sobre armas nucleares. ¿El motivo? El tratado Nuevo START entre Washington y Moscú expiró este mes, y ahora todos quieren barajar de nuevo.
Un alto funcionario del Departamento de Estado, que prefirió mantenerse en las sombras como un espía de novela, confirmó a periodistas que ya se reunió con los rusos el lunes. “Hoy estuve con la delegación rusa. Mañana me toca con la china, entre otras”, soltó, como si estuviera organizando citas rápidas en Tinder. También reveló que hubo conversaciones “preparatorias” antes de estas reuniones, porque nadie quiere llegar a la mesa sin un as bajo la manga.
El tratado expirado controlaba el arsenal nuclear de las dos potencias, pero ahora que está en el cementerio de acuerdos, el riesgo de una carrera armamentística suena más real que un thriller de Hollywood. Estas charlas en Ginebra son el intento de EE. UU. de poner reglas nuevas, o al menos de evitar que alguien apriete el botón rojo por error. Rusia y China, por su parte, no parecen dispuestas a ceder terreno fácil.
Mientras las delegaciones discuten, el mundo observa con más nervios que en un final de temporada de “24”. ¿Lograrán un nuevo pacto o seguiremos jugando a la ruleta nuclear? Esto pinta más incierto que predecir el clima en un apocalipsis zombi.


