¡Washington está más agitado que un ring de boxeo en noche de pelea! El secretario de Estado, Marco Rubio, defendió este martes el ataque “preventivo” de EE. UU. a Irán el sábado, coordinado con Israel, argumentando que era necesario para evitar represalias contra fuerzas estadounidenses. Según Rubio, inteligencia reveló que Israel planeaba un ataque, lo que habría desencadenado una respuesta automática de Irán contra tropas gringas. “Si hubiéramos esperado, habríamos sufrido más bajas”, aseguró a periodistas, alabando la decisión de Trump como “muy acertada”.
Rubio insistió en que había una “amenaza inminente”, un requisito legal para actuar sin consultar al Congreso, basada en la certeza de que Irán vendría por ellos tras cualquier ataque. “No íbamos a quedarnos sentados a recibir el golpe”, afirmó. Aunque el secretario de Defensa, Pete Hegseth, señaló que fue Israel quien mató al líder supremo iraní, Alí Jamenei, y a otros altos cargos en Teherán, Rubio subrayó que golpear a Irán era inevitable, independientemente del detonante. Eso sí, aclaró que derrocar la república islámica no es el objetivo, aunque no les vendría mal verlo caer.
Mientras, el Congreso hierve con críticas. El senador demócrata Tim Kaine calificó la guerra de “innecesaria, idiota e ilegal” en X, exigiendo autorización legislativa y negando cualquier amenaza inminente. Esta semana se votarán resoluciones para limitar los poderes bélicos de Trump, aunque la mayoría republicana probablemente las bloqueará. ¿Se impondrá el Congreso o Trump seguirá jugando al general sin freno? Esto está más caliente que un debate en redes sociales.


