¡Reencuentro diplomático al estilo telenovela! Este lunes, la embajada de Estados Unidos en Caracas abrió sus puertas tras siete años de drama y relaciones a larga distancia desde Bogotá. El Departamento de Estado lo celebró como un “nuevo capítulo”, marcando el regreso formal de operaciones en la capital venezolana.
La jefa diplomática, Laura Dogu, aterrizó en enero y ya acondicionó la sede con su equipo, posando para las fotos en X como si fuera la inauguración de un café hipster. Desde el 5 de marzo, ambos países anunciaron el restablecimiento de lazos, pero hasta ahora todo era virtual. Este hito, según el comunicado, es parte del plan de tres fases de Trump: estabilizar la economía con el petróleo, atraer inversiones y empujar una transición política. El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo en Al Jazeera que esto trae “estabilidad para los negocios”. ¿Quién no querría invertir en un país con un guion tan impredecible?
Tras el derrocamiento de Nicolás Maduro el 3 de enero, capturado junto a su esposa Cilia Flores en una operación militar, Delcy Rodríguez tomó las riendas. Elogiada por Trump, está reorganizando el gobierno y liberando presos políticos, mientras EE. UU. levantó sanciones petroleras y controla los ingresos del crudo en una cuenta bajo su vigilancia. Maduro, acusado de “narcoterrorismo” y otros cargos, compareció ante un juez en Nueva York el jueves pasado.
Venezuela también recuperó su embajada en Washington, con el viceministro Oliver Blanco compartiendo videos en X sobre reuniones para “fortalecer la relación”. Mientras, en el Caribe, una flotilla gringa sigue cazando “narcolanchas”, con 163 muertos en operaciones que levantan cejas. ¿Diplomacia o reality show? Esto promete más episodios.


