La detención de César Sepúlveda Arellano, alias El Botox, líder de Los Blancos de Troya, el pasado 22 de enero, tiene más intriga que novela de espías. Según el periodista Héctor de Mauleón, aeronaves estadounidenses habrían sobrevolado México para rastrear comunicaciones de capos, ayudando a cazar a este pez gordo en Michoacán.
De Mauleón asegura que estos vuelos, al menos 10 en semanas recientes, fueron autorizados por el gobierno de Claudia Sheinbaum bajo presión de EE.UU. para mostrar resultados contra el crimen organizado. Sin embargo, la presidenta negó el 18 de enero cualquier registro de sobrevuelos militares gringos, a pesar de una alerta de la FAA sobre operaciones en el Pacífico mexicano que podrían interferir con el GPS de aerolíneas. ¿Coincidencia o tapadera? El misterio sigue.
El Botox, detenido en Santa Ana Amatlán junto a su pareja y dos escoltas, no es un angelito. Tiene siete órdenes de aprehensión, la más reciente por el homicidio de Bernardo Bravo, líder limonero en Apatzingán. Entre 2018 y 2020 estuvo preso por el asesinato de un alcalde sustituto en Buenavista, pero un juez lo liberó. Ahora, enfrenta cargos por extorsión agravada y homicidios, incluyendo el de Bravo, según confirmó Sheinbaum.
El operativo, un despliegue de película, involucró a la Marina, Defensa, SSPC federal y local, y la Fiscalía de Michoacán. Omar García Harfuch detalló la captura, mientras Sheinbaum subrayó la extorsión a productores como móvil. Tras el arresto, El Botox fue trasladado en helicóptero a la CDMX.
¿Sobrevuelos gringos o pura casualidad? Esto huele más raro que limón extorsionado. México atrapa capos, pero el cielo sigue siendo un enigma.


