¡Se acabaron las botas en la arena! Emiratos Árabes Unidos (EAU) confirmó este viernes la retirada de sus tropas del este de Yemen, tras las exigencias del Gobierno yemení reconocido internacionalmente y de Arabia Saudí. La razón: las recientes ofensivas de los separatistas del Consejo de Transición del Sur (CTS), respaldados por Abu Dabi, han revuelto el avispero.
Un funcionario emiratí aseguró a Europa Press que esta salida busca “calma y desescalada”, reafirmando su compromiso con el diálogo y procesos internacionales como el camino a la paz. EAU se pinta como el mediador zen del desierto, priorizando “moderación sobre escalada” y estabilidad regional con más énfasis que un gurú en un retiro espiritual. Durante una década, dicen haber apoyado a Yemen y Riad contra el terrorismo, sacrificando mucho por la seguridad de civiles y la región, todo bajo la coalición liderada por Arabia Saudí.
El conflicto en el sur de Yemen, eclipsado por años de guerra civil entre el Gobierno y los hutíes que dominan Saná desde hace diez años, es un drama de traiciones. Los separatistas del CTS, aliados renuentes de Adén, rompieron todo a principios de diciembre con un ataque que dejó 32 militares muertos, reclamando territorios históricos. La frágil alianza, nacida por necesidad contra los hutíes, se hizo añicos.
EAU insiste en su política de “liderazgo responsable” y cooperación global para la paz. ¿Es este el fin de su papel en Yemen o solo un intermedio? En este culebrón de arena y balas, la estabilidad parece más lejana que un oasis en un espejismo.


